Manzana podrida

RESUMEN: Bill sueña con un mundo perfecto, con su hermano a su lado, Tom piensa que es ridículo y que nunca pasará; Tom quiere salir con sus amigos, y su mamá lo dejará si lleva a Bill, pero la relación entre los gemelos no es la que solía ser.

TÍTULO: “Manzana Podrida”

AUTOR: Medianoche

Banner: Creación de Caroline.

Audiencia: PG-13

Categoría: Slash 

Personajes: Bill Kaulitz, Tom Kaulitz

Advertencias: Violencia

Extensión: One-Shot

Género: Angustia, Drama, Romance, Twincest, Universo Alterno

Ocasión: No

Pareja Principal: Bill/Tom

Pareja Secundaria: No

Estado Actual: Terminado

Total Capítulos: 1

Manzana Podrida”

Los árboles mecían sus ramas al paso del aire entre ellos, las flores movían sus tallos al ritmo de la suave brisa a la vez que ambas especies vegetales soltaban sus flores, pétalos y hojas, creando una maravillosa espiral de colores y casi marchitos olores, hermoso a la vista, suave al olfato, silbidos bajos en los oídos y relajante para todo el cuerpo.
La luna enviaba su suave luz nocturna a toda la tierra y esta ya no se veía opacada por luces artificiales como antes, la humanidad al fin se dejaba rendir y llevar por la naturaleza: Los edificios ya no querían robar espacio a los bosques, la basura se separaba: se  reciclaba o se abonaba, los animales eran libres y felices, si antes corrían riesgos de extinción ya no los corrían más, y sólo se cazaban por estaciones, todos lo respetaban. Muchos hombres vivían felices en el campo y del campo. Los niños eran sanos y casi no atacaban las enfermedades.
Los mares bailaban influenciados por la hermosa señora nocturna, los ríos corrían libres y limpios, los lagos dormían puros. Los grillitos cantaban, los búhos ululaban, el viento silbaba y juntos creaban esa melodía nocturna que hechizaba los oídos de quienes pasaban una noche en esos mágicos bosques.
Pero eso era casi fuera de la ruidosa ciudad que también hacía esfuerzos por prosperar, las calles se embellecían con frondosos árboles, las casas usaban poca energía eléctrica, pocos vehículos contaminaban ahora la atmosfera, los parque se extendían en su interior.
El agua ahora si era tratado como un familiar, el desconocido como un amigo sin ver; la corrupción y robos totalmente disminuidos hasta casi en un 80% y sólo un 2% de problemas por adicciones. Todo prosperaba notoriamente, todo era obviamente mejor que en el pasado…

—¿Todo prosperaba notoriamente? ¿Todo era obviamente mejor que en el pasado? ¿La naturaleza baila y canta? ¿Los hombres se tratan como hermanos? ¿Cómo se le llama a esto? Lo he oído antes… o sí, ficción, FIC—CIÓN tal como en las películas de guerras espaciales, tal como las películas para los bobos niñitos de tres años ¿hasta cuándo entenderás que esto no puede ser real Bill? ¿Cuándo comprenderás que los humanos nunca serán parte de la madre naturaleza? ¿Cuándo entrará en tu cabeza que los hombre usan “su inteligencia” para matarse?
—Me gusta mantener la esperanza de que algún día los hombres se tomarán de las manos con la tierra
—La tierra ni siquiera tiene manos Bill
—¿De la rama de algún árbol? –Dije esperando obtener esta vez un “bueno, quizá” y como siempre negó y rotó los ojos cansado. Se sentó a mi lado en la cama y tomó mi mano. Nuevamente esa sensación cuando me toca, de nuevo ese cosquilleo, de nuevo ese rubor en mis mejillas…
—Tus fantasías son muy lindas hermanito, pero debes entender que no todos tienen tu mentalidad de un mundo mejor, entiende que cuando una manzana se pudre no vuelve a su buen estado, al contrario…
—…pudre a las demás manzanas –concluí su frase—, lo sé me lo habrás dicho sólo cien mil veces
—Espero no decirla una cien mil un vez –soltó mi mano y simplemente se alejó, sin un beso de despedida, como venía haciendo de hace  diez años. Cada vez se volvía más serio y frío conmigo, cada vez que arrebataba las hojas de mis manos y las leía se volvía más distante. Solté un suspiro y me recosté de golpe sobre la cama. Me gustaba imaginar que el mundo pudiera cambiar para bien, y me gustaba hacer realidad mis sueños, aunque sea en una aburrida hoja de papel, aunque siempre terminaba roto, quemado o volando por la ventana, sin embargo esta vez Tom no lo laceró, simplemente lo arrojó al suelo. Me recosté sobre mis brazos para mirar mejor mi habitación, y ahí seguía el blanco con tinta negra. Justo cuando me iba a levantar para recogerla entra mi perro a la habitación por la puerta que Tom no cerró y se orina sobre él.
—¡AY! –solté al aire volviéndome a tirar sobre la cama. ¿Por qué no puede nadie aceptar mis ideas? ¡Hasta el perro las desprecia!
(…)
—¿No vas a comer Bill?
—No tengo hambre –respondí a mi madre mientras revolvía la comida en mi plato
—¿Tom volvió a echar a perder una de tus famosas historias, de las que nunca he tenido la fortuna de leer?
—No, esta vez fue Scotty…
—Jijiji ¿de verdad lo hizo? Ese animal sí que es inteligente
—¿Tú lo mandaste Tom?
—Sí, pero nunca creí que me entendería…
—¿Por qué?
—Quería hacerlo de una forma distinta esta vez… —no lo soporté más y me puse de pie totalmente molesto para alejarme ahí, ya en mi territorio azoté la puerta y me aventé a la cama ¿por qué es que Tom me odia tanto? Sólo vive burlándose de mí, antes no era así, añoro el tiempo en que jugábamos juntos en el parque, corriendo entre los árboles jugando a “las traes”, o del tiempo que nos peleábamos con el champú y el jabón a la hora del baño, o cuando simplemente paseábamos por la plaza comiendo un helado, él de chocolate y yo de vainilla, tomados de las manos. ¿Ahora? Bueno, él llegaba hasta tarde totalmente ebrio y oliendo a sexo y a perfume barato de mujer, nos peleamos por nuestras pertenencias, y la ya conocida pelea por mi fantasía de un mundo mejor. Solté un suspiro.
—¿Por qué el suspiro? ¿Pensando en la novia –Tom se acercó hasta mi cama, me acarició la espalda y continuó cerca del oído— o en los viejos tiempos? –Solté otro suspiro.
—En nada que a ti te pudiera interesar
—Oh, vamos Bill, eres mi hermanito menor, me preocupo por ti y por lo que te pasa, sólo quiero tu felicidad –puso su mano en mi mejilla con una caricia de claro amor, pero con un gesto en el rostro de clara burla—
—Déjame en paz
—Escucha Bill, vine porque mamá dijo que me disculpara
—Si no lo quieres hacer, no lo hagas Tom, yo no pido nada de ti, si vas a hacer algo, prefiero que lo hagas porque realmente quieres —Sí, y no lo quiero hacer, pero si no lo hago entonces me quedaré sin permiso de ir a la fiesta en la playa el día jueves, o sea mañana, así que si mamá pregunta tú le dices que sí me disculpe, que me perdonaste y ahora somos como gemelos… —pero somos gemelos Tom… —Asimilas las cosas demasiado bien –apretó con fiereza mi mejilla— ya sabes qué decirle ¿verdad? —Sí Tom, ya suéltame, me lastimas —como si me importara –me soltó—. Buenas noches hermanito, que sueñes con mil demonios para que atormenten tu estúpida mente infantil –me dio un cínico beso cerca de los labios y se marchó con una risa malvada. Creo que olvidé mencionar sus amenazas y agresiones físicas. Siempre que mamá lo regañaba por hacerme algo y lo castigaba, a media noche se colaba por el balcón y me golpeaba por niñita bocona.
Después de un rato me senté con pesar sobre la cama y luego me levanté para salir a fumar al balcón.
—Y entonces, como por regalo divino el mundo comenzó a aceptar la nueva vida, los aires corrían limpios y los ríos silbaban, los hombres eran hermanos nuevamente, entre ellos y con la tierra, y todos le agradecían a Bill Kaulitz, pero oh no, un día uno de sus adoradores lo descubre fumando, informa al siguiente y después a la siguiente persona, entonces todos se decepcionan de él y el mundo se volvió a podrir cual manzana…
—¿no tienes un permiso por el cual rogar?
—¿No tienes un mundo al cual salvar de las adicciones y dejar sólo un pequeño núcleo de 4%?
—2%, y nunca me califiqué en el 98% restante
—Vaya rey –rotó los ojos y luego se me quedó viendo— ¿no tienes alguno de sobra? –Rebusqué en mis bolsillos y se lo lancé hasta su balcón— ¿y un…? –No había terminado la frase cuando el encendedor le pegó en la cabeza—
—Ahí lo tienes –di una calada más al cigarro—
—Gracias –me devolvió el encendedor—. Si quieres cambiar al mundo debes cambiar tú primero
—¿Y crees que no lo sé? Quizá en la otra vida, cuando no tenga un insoportable hermano que arruine mi vida e ideas…
—¿De verdad crees que arruino tu existencia Bill? –Conectamos las miradas como ya pocas veces y me llené de 
compasión con sus ojitos de cachorrito, y aunque de verdad me sentía arder en el infierno por sus tratos le negué con la cabeza—. Pues que estúpido porque esa es mi meta –su meta… ¿Qué demonios le hice como para que me odiara tanto? ¡Antes éramos los más unidos del mundo!
—¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué te hice yo para ganarme este trato? ¡Antes no eras así! ¡No me golpeabas! ¡Al contrario! Siempre estabas ahí para defenderme de los golpes de los abusivos de la escuela
—¡Quizá me harté de sus golpes y por eso me descargo en ti! –Gritó más que furioso, lo había calado, sé cuándo le pasa. Cerré la boca y giré mi rostro para que no viera las lágrimas que se formaban en mis ojos—. No hiciste nada Bill… —suspiró— fuimos los dos, crecimos, fue lo que pasó –lo miré nuevamente y lo vi arrojando la colilla del cigarro hasta la acera de la calle y entrando a su habitación sin olvidarse de cerrar la puerta. Apagué mi poco consumido cigarro y de igual forma entré en mi habitación.

Las sombras se colaban por la puerta del balcón hasta colarse en frente de mí, bailaban y se burlaban de mi persona, con sus terribles ojos rojos me observaban y con sus filosos dientes amenazaban por morderme, entonces, detrás de todos, recargado en mi escritorio, estaba Tom, extrañamente vestido de traje, con una copa de vino en mano y una sonrisa malévola, gritaba que me ayudara, que me salvara de esos espectros malignos, que me dejara refugiarme en sus brazos, pero no. Disfrutaba del espectáculo, se reía de mi rostro asustado, de mi ser intentando refugiarse entre las sábanas de la cama, y llegó lo peor, haciéndome ignorar a los horribles monstruos, Claudia se coló a su lado, se fundieron en un beso y luego se hacían uno entre los gemidos y jadeos…

—¿Tommy? –susurré en su habitación cuando encendí la luz. Se descubrió el rostro y me miró con los ojos achinados por el sueño
—¿Qué quieres tonto? –No le contesté, me diría majadería y media, me golpearía por despertarlo a tal hora por un estupidez, entonces deseé mejor quedarme en mi habitación en medio de sombras demoniacas— ¿Una pesadilla? –Asentí tímidamente, casi nada me moví, sólo esperaría un “lárgate mocoso” para irme a la habitación, pero no. Encendió la lámpara a su lado y descubrió la parte de colchón que le sobraba— apaga la luz ¿quieres? –Le obedecí y me colé a su lado, pronto me aprisionó con su brazo por el vientre— ¿monstruos debajo de la cama?
—Sombras que se meten por la ventana…
—Ya estás grandecito ¿no crees? Dieciséis años son bastantes…
—Discúlpame Tom…
—Tommy –susurró a mi oído
—Tommy… —me corregí. Él apagó la lámpara y me cubrí hasta la barbilla con la colcha, pronto los sentimientos se agolparon en mi pecho y mis ojos se volvían vidriosos otra vez. No lo podía resistir más, debía decirlo, si no explotaría en otro momento, en uno en que no tuviera salvación mi relación con mi hermano—. No me gusta esto Tom, no quiero crecer, no quiero que me desprecies, no quiero que me trates mal, no me gusta tu novia Claudia, quiero que todo sea como antes, quiero que me vuelvas a querer y proteger, quiero pasear por la ciudad disfrutando de un helado tomado de tu mano, quiero volver a ser tu pequeño hermano diez minutos menor Tommy…
—A mi me gustaría no ser tu hermano Billy, pero hay cosas que en la vida no se pueden resolver. Duérmete. –“me gustaría no ser tu hermano” “me gustaría no ser tu hermano” “me gustaría no ser tu hermano” “me gustaría no ser tu hermano” esa frase resonaba como eco en mi cabeza: “me gustaría no ser tu hermano” me odia, no podría odiarme más en la vida. Tom me apretó mas contra su cuerpo y yo me sentí morir… yo debería morir, así Tom sería feliz, sin mí, lo único que mi alma quiere es verle sonreír, verle lleno. Cerré los ojos e intenté llorar en silencio.

—Al día siguiente—

—Vamos mamá ¿por qué no?
—¿No te parece poco destrozar a tu hermano?
—¡Pero no le he hecho nada!
—Hoy, y sólo porque acaba de iniciar el día, tengo que ir a trabajar… —mamá subió a su habitación y cerró para arreglarse
—¿Qué le dijiste Bill?
—Nada
—¿Nada? ¡Seguro que le dijiste algo! Si no ¿por qué no me deja ir a la fiesta? Tengo que ir, estarán Jessica, Liliana, Julia…
—Claudia…
—Es más que obvio, es la que organiza –me envió una mirada envenenada— ¡Convéncela! ¡Anda!
—¿Por qué haría eso?
—Porque eres mi hermano, y como buen hermano lo único que quieres es verme feliz –justo en el blanco. Bajé la mirada— ¡DEMONIOS BILL! ¡Sólo una vez te pido algo y no me ayudas! Yo que siempre te cuidé, eres un mal agradecido Billiot –Billiot, así me llama cuando más me desprecia
—Ya me voy, y Tom, no hagas locuras ¿quieres? Recuerda lo que pasó cuando te escapaste hace dos años, por Dios Tom, nuestro departamento está en un quinto piso
—Hubiera salido por las escaleras pero escondiste muy bien las llaves… —mamá soltó un suspiro
—Me voy amores…
—Mamá –le hablé y ambos voltearon a verme
—Dime Billy –noté que Tom imitaba a mamá, lo mismo porque me habla con más amor a mí, pero es que soy mejor portado…
—Tom de verdad quiere ir a esa fiesta… lleva toda la semana hablando de lo espectacular que estará, déjalo ir…
—No te dejes influenciar por Tom, Billy…
—No me dijo Tom, es sólo que yo lo sé, es mi gemelo, sé lo que siente
—¿En verdad tienes tantas ganas de asistir a esa reunión con tus amigos, Tommy?
—¡Claro que sí! ¡Será la fiesta del siglo! Claudia convenció a su papá de alquilarle la playa ¿escuchaste? ¡LA PLAYA!, habrá mucho sonido, botana, nos prestaran motos acuáticas, botes…. ¡Será la bomba!
—Si en verdad quieres ir… pero es posible que tenga reunión hasta tarde… ¿a qué hora será?
—Empezará a las cinco
—No lo sé, no creo que sea lo mejor ¿tú qué opinas Bill?  —¿yo? Me encogí de hombros, las fiestas nunca me entusiasmaron
—Deberías dejarlo… se le notan a kilómetros sus ansias por ir a la fiesta de su novia
—Bien Tom, podrás ir, pero te quiero sobrio
—¡SÍ! ¡Claro que sí…! ¿Ni un poquito?
—Mientras estés en tus cinco sentidos…
—¡VIVA!
—Pero debes llevar a tu hermano, si no, no –Tomó de nuevo su maletín y se dirigió a la puerta
—¡¿QUÉ?! ¡Eso es posiblemente peor a que no me des permiso! ¡No lo quiero!
—Es mi última palabra Tom –y salió por la puerta.
“Peor a que no me des permiso” en verdad me odia… Me sentí pésimo, mi hermano no me quiere ya nada, si en momentos me acepta es sólo por lástima. Dios, ¿por qué me haces esto? Yo adoro a mi hermano y sólo lo pierdo más cada día, moriré solo, mi tumba estará a millas de distancia, nada de “juntos hasta el final” nada de “a tu lado pase lo que pase” sólo palabrerías que se dicen dos chiquillos de cinco años, las cosas no duran para siempre, las vidas no son cuentos de hadas, no existe el “y vivieron felices para siempre” son sólo historias para entretener a los niños o para dormirlos por la noche, aunque bien, lo que hacen es crear falsas esperanzas de una buena vida adulta. Tom tiene razón, la vida es dura, no te regalan las cosas, no te dejan un aire puro para respirar, no te importan las siguientes generaciones, solo debes encargarte de despreciar, tal como lo hace mi hermano en estos momentos, en esta vida, en esta realidad.
—Consíguete buena ropa para la fiesta y un bañador para el mar, no andes como aquí en la casa, no quiero que mis amigos se burlen de mí por tenerte como hermano, bastante burla será tener que llevarte conmigo a la fiesta, a todos ellos los dejan andar solos hasta tarde, y si te ofrecen algo no lo rechaces ¿entendido? –y encima debo hacerle caso… quizá, después de mis favores logré recuperar su cariño, Tom volverá a quererme, cuidarme, protegerme y velará mis sueños, como antes…
(…)
Me miré al espejo nuevamente. ¿A Tom le gustará este atuendo al fin? Ya era el tercero, porque ninguno de los anteriores le parecieron dignos para que me vieran junto a él –o algo así dijo— Bueno, la tercera es la vencida, y sé que le gustará este conjunto: un pantalón blanco con muchos cierres, una playera sencilla color plata y chamarra también blanca, unos tenis sencillos, una muñequera plateada en la mano izquierda y una venda plata en la derecha mis ojos ligeramente maquillados con negro y mi cabello lacio, como de costumbre, por supuesto que no me olvide de la cadena que algún día Tom me regaló en nuestro cumpleaños.
Aunque quise convencerme a mí mismo de estar satisfecho con el resultado salí con cierto temor de la habitación a encarar a mi hermano. Apenas me vio se quedó estático y boquiabierto. ¿Encantado u ofendido por mi atuendo? De él podía esperarme cualquier cosa…
—¿Y bien? –tuve que decir yo pues él no hacía nada, me miró un tanto molesto. Ofendido.
—¿Por qué tardaste tanto en escoger esto? ¡Lo hubieras hecho desde el principio! Ahora vámonos…
—Pero son las tres con diez
—¿Y? entre antes mejor, me hablaron y me dijeron que empezaron desde hace mucho
—Mi bañador no lo he buscado…
—¿Qué hiciste en la mañana entonces?
—Me bañé, hice manicura, pedicura y me tuve que cambiar varias veces, además de maquillarme y desmaquillarme
—pero tu rostro sigue igual…
—No…
—Ah, bueno, busquemos tu bañador –entró a mi habitación, abrió el armario y tiró toda la ropa al suelo
—¿Qué haces Tom? ¡Me tomará horas regresar eso al armario!
—¡Aquí está! –me entregó el bañador y luego echó al armario toda mi ropa hecha bola y cerró de golpe— sólo me tomó unos segundos regresarla
—Pero la arrugaste –abrí la puerta y muchas prendas cayeron al suelo. Me incliné al suelo y comencé a arreglar la ropa
—Anda Bill, vámonos
—No hasta que arregle mi ropa
—Qué aburrido eres –Se inclinó a mi lado y me ayudó a reorganizar mi armario
(…)
Después de arreglar mi guardarropa guardé el bañador –y algunos pequeños utensilios para la playa— en un morral de Green Day y nos fuimos directo a la playa, y ahí estaban todos los chicos de preparatoria de la escuela, la mayoría al menos dos años mayores a nosotros, y eran los amigos de mi hermano.
—¡Tom! Creímos que no vendrías, la fiesta empezó hace muuucho –dijo un chico rubio saludándolo
—Lo sé, tuve ciertas dificultades –Se volteó a verme con cierta rabia
—¿Y quién te acompaña? –Habló esta vez un chico de último año, un cabeza más alto que yo, de cabellera negra, se acercó a mí y me abrazó por la espalda. No supe que hacer. ¿Lo aparto? ¿Espero que Tom lo regañe y le diga que se aparte de mí porque soy su hermanito menor y nadie debe tocarme?
—Ah, nadie importante, tuve que traerlo para poder venir, ya saben como es mi madre, y no me atrevo a escapar nuevamente
—¿O tendrás una pierna rota nuevamente?  —Ese era Leo, a él si lo conocía, iba en el grupo de mi hermano y solía ir al departamento a “hacer tarea” aunque en realidad lo que hacían era ver pornografía en internet, él me había visto muy pocas veces pues Tom siempre me obliga a no salir de mi habitación cuando sus amigos van a casa—.
—¿Pierna rota? ¡Tom, qué cool! –dijo el chico que aún no se apartaba de mi cuerpo— ¿Crees que pueda pasar un rato con esta linda personita? –Se acercó a mi rostro y apretó ligeramente con sus labios el lóbulo de mi oreja derecha, Tom, sálvame, apártalo, yo no lo puedo hacer, dile algo, anda.
—¡Claro! sólo entrégamelo a la hora  que nos regresemos, necesito devolverlo a la fastidiosa de mi madre… —¡Ni si quiera me ha vuelto a ver!… espera ¿llamó fastidiosa a nuestra madre? Cómo es posible…
—¡TOM! –Le grité pero no volteó un solo momento en cambio se dirigió a su queridísima Claudia
—Oh, vamos, yo te cuidaré
—Suéltame… —mi voz tembló— por favor
—Sólo debías decirlo –Deshizo su abrazo y se apartó de mi cuerpo—, pero no me temas. Si tienes problemas con alguno de nuestros compañeros, no dudes en hablarme, supongo que tu hermano no hará mucho por ti el día de hoy –Se irguió y me incitó a ver a cierto punto donde mi hermano se encontraba ocupado robándole besos fogosos a su novia y acariciando sus piernas con total descaro. Aparté inmediatamente la mirada de aquella escena—, por cierto, mi nombre es Antoine
—Antoine… —me sonrojé, no era el chico pervertido que me imaginé y, viéndolo bien, no se parecía al resto de los chicos que bailaban como chimpancés, bebían hasta el fondo o se agasajaban chicas enfrente de todos, al contrario, tenía un porte erguido y aparentaba ser educado, en cierta medida…— ¿Cómo supiste que soy su hermano?
—Fácil, se parecen mucho, pero te ves mucho más reservado que él mismo… debo admitir que le envidio, me encantaría tener un hermano menor tan lindo como tú –pasó su mano por mi barbilla y me acarició—, lamento si mi comportamiento de antes te molestó, te prometo que no iba a hacer algo de tipo morboso, sería incapaz de manchar a un ángel
—Gracias por los cumplidos
—¿Cuántos años te lleva Tom?
—¿Eh? Pues… no muchos… sólo diez minutos…
—¿Diez min…? ¿Son gemelos? –Asentí— ¡Más aún lo envidio! –Me dedicó una sonrisa y luego me extendió su mano— ven, vayamos a bailar… —No, yo no bailo, gracias
—¿Entonces me acompañas a aquella isla? –Apuntó una que no se veía tan lejana— Seguro te gustará, está muy linda
—No, yo…
—¡VAMOS! –Me tomó del brazo con todas sus fuerzas, por así decirlo, seguro se contuvo
—No, quizá luego –como pude me solté de su agarre y me aparté de él hasta ponerme algo cercas de Tom, sólo lo suficiente como para que notara si estaba en “peligro”. Todos parecían divertirse, bailaban, charlaban, o bien, se metían mano hasta en los lugares que ni te imaginabas que existían, o más bien,  zonas íntimas en las que nunca antes me había interesado por ver en la anatomía de… otra persona…
“Ya me quiero ir de este lugar, los amigos de mi hermano no se ven muy amigables que digamos, muchos de ellos me miran como si fuera un suculento platillo sobre la mesa” pensaba dentro de mi mente “y ellos están hambrientos” y es que la mirada lasciva que muchos de los chicos me enviaban no me hacían sentir cómodo, intenté esconderme de muchos de los ojos que me observaban poniéndome detrás de unos arbustos algo alejados del sitio, y fue lo peor que pude hacer…

“—¿Qué haces aquí tan solito, preciosura? –Me habló uno de los chicos que reconocía por ser de último grado, creo que respondía al nombre de Andreas, me aprisionó contra el suelo y habló muy cercas de mi rostro— ¿Me estabas esperando, eh? Descuida, ya no hay nadie por aquí –Se agachó hacia mi cuello, me besó, lamió y mordisqueó, dejándome algunas marcas en la piel
—S… s… suéltame –Grité intentando alejarlo de mí, mea presionó brazos y piernas para evitar que me zafara de su agarre
—Vamos, yo se que te gusta… oh, te ves tan adorable con tus mejillas todas sonrojadas, mmmm… eso me excita mucho ¿sabes?
—¡Suéltame maldito pervertido! ¡Déjame! ¡TOM! ¡TOOOM!
—¿Tom Kaulitz? ¿Ese imbécil es tu amante?
—¿Qué? ¡Claro que no! ¡Él es mi…!
—Entonces sí eres Bill, cielos Tom no mentía al decir que tenía un precioso amante en Francia ¿cuándo llegaste eh? Eres tan delicioso… Eres incluso más lindo que en fotografías. Cómo envidio a Tom, tiene un primo tan delicioso…”
En eso llegó Antoine a rescatarme, quitándome la oportunidad de reflexionar sobre la recién recibida información, le empujó a los arbustos y después me ayudó a ponerme en pie, preguntó sobre mi estado y sobre si se había propasado demasiado, simplemente le contesté que estaba bien y le agradecí por rescatarme del rubio. Me tomó de la mano e invitó a pasear un poco por la orilla de la playa, cercas del mar. En  esos momentos lo único que deseaba era salir corriendo de ahí, pero no podía, en primera porque si llegaba a casa sin Tom y mi madre estaba ahí, entonces se molestaría con mi hermano y por ende él conmigo, lo que significaría el peor castigo de mi vida, en segunda porque aquel chico salvó mi virginidad, y lo mínimo que podía hacer era pasar un rato con él.
—Antoine… —rompí el silencio— ¿qué es todo lo que ha dicho Tom? Bueno… algo sobre mí… —Detuvimos nuestros pasos y nos miramos a los ojos, soltó un suspiro y alzó un dedo, señalando hacia el mar— ¿eh?
—Te lo diré si me acompañas a la isla –sonrió
—¿Qué? ¡Oh cielos! ¡Eres un tramposo! –Me reí, él sabía escoger el momento en el cual cobrar lo que quiere, igual en la playa ya me aburría, ¿Qué tan malo podría ser conocer una isla en compañía de un amigo? Porque sí, yo ya consideraba a Antoine como un amigo más, un miembro más a mi pequeño círculo social, y es que, a pesar de que fuéramos gemelos, Tom y yo éramos bastante distintos, por supuesto él era el que socializaba más, yo prefería las comodidades de la casa, el núcleo que ya conocía a la perfección.
Nos subimos a una de las motos acuáticas y dirigimos a tan querida isla. El camino no era muy largo, pero preferimos platicar en el recorrido sobre lo que le solicité al grande, nos divertíamos bastante en el mar, además de que consideré un tanto peligroso ir hasta aquella tierra puesto que en cuestión de horas  se metería el sol –el tiempo pasa volando—  aún así me convenció de visitar ese tramo de tierra.
—Tom habla bastante de su “primo Bill” un lindo pelinegro francés con unos increíbles ojos chocolates que es la maravilla en la cama
—¿Qué? ¡Imposible! –me sonrojé y molesté a la vez— ¡Tom jamás diría algo así! Yo no soy…
—Su amante –terminó mi frase
—Exacto… —mentí, yo en realidad iba a decir que no era su primo ¿por qué de pronto la idea de estar en la cama de Tom no me parecía tan mala?
—Llegamos –Dijo apagando el motor. Se bajó él primero y luego me ayudó a mí. La islita estaba llena de árboles y escuchaba muchas aves entre la vegetación. Era precioso. Por supuesto no quería quedarme mucho ahí, sin embargo moría por zambullirme entre el cálido líquido que acariciaba mis pies, una temperatura muy distinta a la de la playa—. ¿No te gustaría meterte un rato al agua? –Preguntó como si leyera mis pensamientos. Le sonreí ampliamente y me limité a asentir.
(…)
—Cielos, el agua aquí esta deliciosa –Solté mientras me dejaba flotar entre los brazos del agua, ahí no había olas como en el otro lado, sólo “intentos” pequeñas reuniones de agua que rompían antes de nacer. Me sentía en una misma cuna.
—¿Sí? Pues no creo que lo esté más que tú –Abrí los ojos de golpe pero ya era tarde, Antoine me golpeó contra la arena que estaba debajo de mí a escasos centímetros y dirigió su boca a mi cuello
—¿Qué? ¡NO! ¡Suéltame! Antoine déjame –grité entre las lágrimas que se desbordaban de mis ojos al sentir las sucias manos del moreno recorrer mi desnudo talle. Nuevamente me querían violar, y esta vez no había nadie que me defendiera— ¿por qué?
—¿Por que qué? –Mordió uno de mis pezones y no pude evitar  soltar un gemido
—Déjame por favor, yo creí que en verdad serías mi amigo
—¿Amigo? ¡Por favor! Para eso está tu hermano, tú serás desde ahora nuestra zorrita y no sólo de tu hermano –unió sus labios con los míos y me obligó a cooperar en el beso, entonces decidí atrapar su labio inferior y morderlo con fiereza, lográndole sacar sangre, lo que a cambio recibí fue un terrible golpe en mi rostro— ¡Imbécil! ¿Cómo pudiste hacerme eso? ¡Ahora verás! ¡Comprobaré ahora mismo si es verdad que eres la gloria en el sexo como dice tu hermano! –Tomó lo último que llevaba encima y lo arrancó de mí ser, exponiéndome totalmente ante sus ojos. La primera vez desde hace poco más de una década que otra persona ve mi cuerpo, que ve mi intimidad.
—¡Ya déjame maldito morboso! –grité a la vez que lo golpeaba pero sólo conseguí enfadarlo más. Separó con fiereza mis piernas y las alzó—. Tom, por favor has que se detenga –supliqué en un susurró, y como un conjuro mágico él cesó y me soltó
—Ese bastardo de Thomas, nos ha mentido el muy imbécil, no eres más que un niñito ¿cómo puede burlarse así de nosotros? –Se puso de pie y se dirigió fuera del mar—. Sé reconocer cuando un hombre ha tenido relaciones y cuando no, tú seguramente ni sabrás lo que es una felación. Imbécil, me largo de aquí
—¿Por qué? ¿Por qué no aprovechas tú quitarme la virginidad? –Cubrí mi boca inmediatamente. La pregunta más tonta del mundo, la más estúpida, la menos necesaria. Se volteó a verme y cubrí mi aún desnudo sexo.
—Seré todo lo que quieras, pero no soy mal amigo –Le miré interrogativo—. No lo entenderás, sólo eres un niñato –tomó aire—, en una de las recurrentes borracheras de tu hermano… el día de su cumpleaños, él estuvo con nosotros y no contigo y tu madre –ya lo recordaba, a Tom le habían organizado una fiesta sus amigos, él no quería ir pero tampoco dejarlos botados después de su gesto, así que habló con nosotros, por supuesto mamá y yo cedimos, no era por estar lejos de nosotros en esa fecha tan especial, era por no entristecer a sus amigos después de sus esfuerzos. Sin dudas el peor cumpleaños que tuve—, bueno él había dicho que quería llegar temprano a casa “por su madre”, para ese entonces ya sabíamos de sus supuestas relaciones con su 
primo Bill, así que le hicimos burla de que en realidad era que estabas de visita, por eso su deseo de retirarse temprano…
—No entien…
—Déjame terminar… —tomó aire y meditó como para recuperar el hilo de la historia— . Bueno hubo un momento en que nos quedamos los dos solos, simplemente le dije “¿tu primo es tan bueno que ya te quieres ir?” entonces él se fue, mentalmente, y comenzó a hablar como si estuviera entre las nubes “no es el sexo, ni mucho menos, es sólo que Bill es la persona más especial que tengo, es como si fuera mi alma gemela” después de eso se soltó a reír como loco, ahora sé por qué, cuando cesó dijo “simplemente es mi Billy…” –Confesiones muy fuertes pero sobre todo confundían. Fruncí el ceño—. No te hago mío por qué Tom te ama, él quiere ser el primero, después de que te lo haga, yo te probaré –Recogió mi  bañador de la arena y me lo aventó—. Sin embargo te castigaré por hacerme esperar –se subió al vehículo y se marchó, dejándome solo entre los últimos rayos solares. Tom… Ven…
(…)
Había marcado por vigésima quinta vez al teléfono de Tom y este nada más no respondía, ya estaba por meterse el sol y comenzaba a hacer frío, aún cuando me quité el bañador y volví a vestir, era extraño, sobretodo porque ahí era mucho más cálido que en la ciudad, quizá se trataba como en el desierto…
—Tom… ¿por qué no respondes? Tengo frío, y mucho miedo –llevaba mucho rato escuchando los sonidos de los animales en la isla. El aire corría sobre mi cuerpo, muy frío, no podía evitar temblar, moría por hacer una fogata, igual y me ayudaba a dar señales de que me encontraba ahí pero nunca me moví de mi lugar, esa sería la peor idea de todas—. ¿Qué estás haciendo que no me buscas? –La imagen de Claudia golpeó mi mente, seguro se encontraban follando, o quizá ya se había ido a casa, como siempre yo estaría ahí, bajo los efectos del alcohol nunca se acordaría de que lo había acompañado a aquella fiesta. Nunca me había sentido tan solo.
Abracé mis piernas con todas mis fuerzas, oculté mi rostro y comencé a llorar. Ya estaba muy oscuro, la luna era la que me hacía ver las cosas que me rodeaban. Aterrador. Sólo había sombras a mí alrededor y, junto a los sonidos animales, hacían pasar por un mal rato a mi mente. No podría refugiarme en los brazos de Tom como hace un día. El no recordaba mi existencia… “Me gustaría no ser tu hermano”
—O quizá si me recuerda, pero para él es mejor, no me tiene estorbándole…

—¿Bill? —¿Esa era la voz de Tom?— ¿Bill, dónde estás? –Sí, si es Tom, alcé mi rostro y divise un bote en el mar
—¡TOM! –Grité rogando porque me escuchará— ¡TOMMY!
En cuestión de minutos ya tenía a mi hermano apagando el motor de ese bote y bajando para rodearme en un abrazo
—Tommy –le susurré entre lágrimas— ¿dónde estabas? ¿Por qué no respondiste mis llamadas?
—Le di mi celular a Claudia, al no verte me preocupe y le pregunté si no me habías llamado, me dijo que no y se lo pedí, pero me lo regresó sin batería –me apretó aún más en su cuerpo—. Verás que el imbécil de Antoine me las pagará, nadie se mete con lo que es mío – “es sólo que Bill es la persona más especial que tengo, es como si fuera mi alma gemela” “simplemente es mi Billy…” “Tom te ama” ¿Y si lo que Antoine me dijo era cierto? Aparto mi cuerpo del suyo y nos miramos a los ojos— ¿Te hizo algo ese desgraciado? –Simplemente negué con la cabeza. No había hecho nada más que abrirme los ojos. Ese dolor que siento cuando Tom me rechaza, la rabia que siento al verlo con Claudia o cualquier otra mujer, no era por fraternidad, yo amaba a Tom, y quizá, sólo quizá, él también a mí—. Vámonos a casa hermanito –se separó de mi cuerpo y se dirigió al bote. No. Yo soy su hermano. Por supuesto que Antoine me mintió. ¿Cómo podría Tom amarme? Más que por ser su hermano y que me desprecie, soy hombre, y a Tom, a mi hermano, a mi amor imposible, a él… le gustan las mujeres… no tengo pechos, y eso es lo que Tom más ama del sexo femenino… yo a cambio tengo…— Billito—. Billito, hace tanto que no me llamaba así
—Voy —respondí colocándome a su lado dentro el bote.
Regresamos a la playa. Todo era un desastre, muchos de los chicos se encontraban desnudos sobre la arena, con cervezas a su alrededor, cigarros y unas bolsitas con algo blanco que preferí no enterarme de qué era ese polvo. Tom no se detuvo, ni cuando vio a su novia llorando, tampoco quise hacerlo ir con ella, me sentiría frustrado; el regreso a casa fue en silencio, nunca mencionamos palabra, pero no fue tan malo. Hubiera deseado que volviera a tomar mi mano, pero no lo hizo… me tomó por la cintura. Primero me sentí avergonzado, muchas personas volteaban a vernos más que extrañados, una pareja mayor alegó algo sobre que nos veíamos muy lindos juntos, algunos otros de que éramos unos descarados, sentía arder mi rostro en vergüenza. Cuando un chico que conocíamos nos vio dijo a su acompañante “¿lo ves? No son más que unos hermanos maricones”. Tom me apretó más contra su cuerpo, entonces lo rodeé yo con ambos brazos. Por supuesto que Tom me defendería siempre que fuera necesario, para eso era mí… hermano…
Vaya. Nunca antes había sentido las espinas de esa hermosa palabra…
—Volvimos a casa –anunció Tom apenas entramos. Todo estaba oscuro pero le dimos menos importancia. Tom se dirigió a la cocina y encendió la luz, sobre la mesa había una nota
“Lamento haber salido tan repentinamente, pero tuve que salir a un viaje de negocios de último momento, esta vez no pude dejarles nada preparado, pero en la cocina hay bastante comida, también les dejé algo de dinero sobre mi cama. Pórtense bien, y nada de fiestas nocturnas.
Los quiere mamá©”

—Hasta dibujo un corazoncito –soltó Tom. Arrugó el papel y lo lanzó al cesto de basura, se dirigió al refrigerador y sacó un refresco del interior—. Qué patética
—No digas eso, ella nos ama –me volteé y agaché a sacar el papelito del cesto. Amaba coleccionar sus recados, y los amaba aún más si tenían una figurita adornándolo
—Ella no te ama más que yo –sentí su cuerpo posicionarme detrás del mío y sentí su miembro rozar con mi trasero—, nadie te ama más que yo Billy –recargó su peso sobre mi espalda y retiró un mechón de cabello de mi rostro. Me erguí y él aprovechó para recargarme contra la pared.
—Tom… para –gemí por sentir su cuerpo tan cercas de mí cuerpo—… Tom… Ahh… Tommmm…
—¿Paro? Pero si lo estás disfrutando ¿no es así? –Retiró el cabello de mi cuello y me besó ahí. ¿Por qué todos atacan el cuello? ¿Es tan excitante? Ya es la tercer vez que me…
—Mmmm… —volví a gemir, Tom golpeó mi trasero nuevamente con su pelvis— Tommy…
—¿Sí, Billy? –Lamió mi cuello y acarició mi abdomen por debajo de la playera
—Tommy… —sentí que mordía levemente mi cuello y que dirigía su mano de mi abdomen a mi entrepierna
—No tienes idea de hace cuánto te deseo Bill –me volteó y atrapó mi boca con la suya—, mi Bill –dijo entre el beso y pasó sus brazos por mi playera y yo por detrás de sus hombros—, mi Billa… Cerró los ojos y pasó su boca a  mi barbilla y lentamente la bajó hasta mi cuello otra vez. Me sentía en la gloria. Volvió a atacar mi cuello con su dulce boca a la vez que alzaba y acariciaba suavemente mi pierna, no pude evitar el deseo de también sentirlo entre mis manos, por lo que las bajé hasta el borde de su playera y las pasé por debajo de esta. Le vi abrir los ojos nuevamente y su rostro mostró una expresión de furia, me soltó contra la pared.
—¿Quién te hizo esas marcas? ¿Fue Antoine? ¿O fue tu novio? –Me tomó de las muñecos y me empujó más contra la pared— ¡Vamos, contesta Billa! ¿Quién te los hizo? ¡Entiende que tú únicamente eres mi perra, de nadie más!
—¡Me lastimas Tom! –y aunque era toda la verdad, me lastimó más sentimentalmente que físicamente. No me ve con amor, me ve como si fuera una más en su lista nocturna.
—¿Y crees que tú no a mí? –Me lanzó a un lado y caí a causa del contenedor de basura. Inmediatamente se agazapó hacia mí— ¡Solamente yo puedo tocarte!

—Flash Back—
—Tommy –dije entrando nuevamente a su habitación, era la tercera noche consecutiva que tenía una pesadilla
—¿Qué pasa Billito? –La última vez que me llamó así, a los nueve años— ¿El monstruo del armario viene por ti otra vez?
—Sí –se hizo de nuevo a un lado en su cama y me invitó a acompañarlo, automáticamente acudí a recostarme a su lado y como siempre él me abrazó
—Me gusta tu piel Billy, eres tan níveo, pareces nieve –me sonrió
—A mí me gusta más la tuya, tienes color, a mi me dicen que soy un fantasma
—No, yo estoy muy quemado, no como tú, —me abrazó aún más y recargó su rostro en mi hombro
—No salgas tanto con Leo a la playa, mejor quédate en casa, conmigo, estoy muy solito, mamá sale mucho últimamente. ¿Qué pasa si un día el monstruo sale de día y ni tú ni mamá están?
—Eso no pasará Billy, porque aunque no esté a tu lado tú me llamarás y acudiré a tu rescate, nadie va a hacerte daño, sólo yo puedo tocarte Billy –y dejó un tierno beso en mi cuello
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—Pero esta vez si te marcaré Bill, desde hoy nadie más podrá tocar tu piel porque tendrás mi esencia impregnada en ella –de un solo movimiento me puso “a cuatro patas” y se deshizo de mi pantalón…
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—Prométeme que sólo tú me tocarás
—Lo prometo –puso su rostro frente el mío y entonces unimos nuestros labios, él se posicionó sobre mí y coló sus manos en mis mejillas— te amo Billy
—yo también te quiero hermanito
—Fin flash back—

Después de ese día Tom comenzó a cambiar conmigo, volviéndose frío al trato, ahora entendía por qué se volvió así, ese “te amo” no era para mí como su hermano, sino como persona con la que quería compartir algo más que sólo “hermandad”…
Ya sentía la punta de su pene preparándose en mi entrada, mis lágrimas ya mojaban el suelo, tenía entendido que habría que dilatarme pero él se iba a ir directamente, me quería marcar, me quería desgarrar, me quería quitar la virginidad en ese momento para hacer entender al mundo que ya tenía dueño, mi hermano, MI Tom….
—Tommy… —dije con la voz a quebrar, sabía que me iba a doler, pero quería hacerlo, quería que Tom lo hiciera, quería que me marcara como suyo, quería ser para él, y aunque la forma en que lo iba a hacer no era la que yo hubiera deseado, ansiaba que lo hiciera de una vez, que arrancara de mi garganta su nombre hasta hacerme sangrar. Que me matara de una vez… no… ya estaba muerto…— hazlo mi amor –susurré soltando más lágrimas. …ya estaba muerto por él.
—Bill –susurró y se abalanzó sobre mí, poniendo mi espalda contra el suelo y atrapando mi boca una vez más—, perdóname mi Bill, yo… no sé qué estuve a punto de hacerte… perdí la cabeza, tú no…
—Shhh –lo silencié con un dedo sobre sus cálidos labios— calla mi bien –pasé mis manos por su cuello y esta vez fui yo quien lo besó.

Esa noche fue la mejor de todas, nos entregamos por amor. Tom fue más delicado que una pluma rompiendo el aire, mi preparó con amor, me acarició como su fuera una pieza frágil, me besó como si fuera el último día de nuestras vidas pero también con gentileza. Nos dedicamos palabras de amor, nos juramos un eterno mañana juntos y también nos despedimos de toda Claudia que se pudiera atravesar en nuestro camino.
—Tres días después—
—¿Tommy? –pregunté sintiendo su ausencia en la cama. Cubrí mi cuerpo desnudo con la sábana y salí de la cama en busca de mi amor, Tom estaba en el balcón, con la ropa de la cual yo le despojé, consumiendo un cigarro en la fría noche. Le pasé una mano sobre su hombro—
—¿Billy, qué haces aquí? Te resfriarás… —negué con la cabeza
—Nada de eso ¿qué sucede?
—Por la tarde leí otra de tus hojas… —bajó la mirada sonrojado, desde hace tres días intenta darme más privacidad y tolerancia a mis obras— Esto no está bien Bill, te amo –puso sus manos en mis brazos pero siguió sin dirigirme mirada alguna—, pero es incorrecto y enfermizo. Tu mundo… lleno de positividad, ¿pero con nosotros manchando su lienzo blanco?
En mi mundo había comenzado a imaginarnos a Tom y a mí, corriendo por prados llenos de las flores y sus fragancias… con nuestros hijos viendo las hermosas mariposas volar en el aire y queriendo imitar su acto. Me sonrojé.
—Y no podemos tener esos hermosos hijos de los que estaría tan orgulloso… —le di una bofetada y lo miré con enfado
—¿Eres idiota? ¡No me importa no poder tener hijos! ¡No mancharemos ningún lienzo blanco porque no existe! Tú mismo lo has dicho: “cuando una manzana se pudre no vuelve a su buen estado pudre a las demás manzanas” Este estúpido globo terráqueo está más que contaminado, tú y yo no somos más que otros individuos queriendo vivir a su manera…
—No somos más que otros colaboradores…
—No quise decir eso Tom…
—Billy –me abrazó con fuerza— perdóname Bill, perdóname…
—¿Qué…?
—Yo soy esa manzana podrida y ahora también te eché a perder a ti.
Tom tenía la razón, él y yo somos una mancha en el planeta, pero no importaba más, el mundo está podrido, y si nosotros nos podrimos y le colaboramos… Algo podía ser un hecho: todo lo que hasta ahora conocemos desaparecería de la faz de la tierra para siempre. ¡PERO YA ME DABA IGUAL! No importa si las aguas no son limpias, si el aire no se puede respirar, ¡si el cielo se cae! ¡TENGO A TOM! A MI Tom, tengo todo lo que necesito para vivir, al diablo con el oxígeno puro, el mundo no ha cambiado, y no lo hará si no hasta que llegué al punto sin retorno, y yo quiero llegar a ese punto, quiero seguir siendo consumido por las llamas del infierno, quiero seguir viviendo de mi pecado, mi precioso pecado, de mi Tom, de mi manzana de Adán, de mi dulce manzana podrida…

FIN

—UNA VIDA DESPUÉS—
El aire recorría suavemente la superficie terrestre  invitando a todas las delicadas flores a bailar a su ritmo.
—A que no puedes atraparme Tommy –gritaba alegre un chico de cabello azabache y piel blanca mientras corría en un hermoso claro escapándose de un chico con rastas rubias, al final este lo alcanzó y lo tumbó sobre el césped—.
—¿Qué decías mi amor?
—Decía que eres el hombre más maravilloso del mundo
—No, tú eres el hombre más maravilloso
—No tú lo eres –Acercaron sus rostros y rozaron sus narices hasta que un pequeño de ojos chocolates y cabello rubio llegaba hasta ellos y se subía sobre ellos
—¿Qué haces aquí Billy? ¿No deberías estar con tu hermana?
—Ella viene detrás, es que no podíamos estar tan lejos de nuestro próximo hermanito, ¿verdad nene? –Dijo al aún plano vientre de su padre Bill
—¡Billy! ¿Por qué me dejaste solita? –Reclamó la pequeña que era el mismo reflejo de su abuela Simone
—No te dejé, es sólo que eres muy lenta
¡No es cierto! ¡Me dejaste solita!

FIN

DISCLAIMER: Los nombres/imágenes de las celebridades son sólo prestados, no representan a las celebridades en la vida real. No se intenta ofenderlos, ni a sus familias, ni a sus amigos. Los personajes originales y las tramas son propiedades del autor. Es un trabajo de ficción. No se infringe copyright. No se acepta el plagio.

MizukyChan: Administradora del sitio. También escritora y traductora del fandom.

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