Kidnap my Heart

RESUMEN: Porque cuando el amor se nos escapa, somos capaces hasta de secuestrar un corazón para traerlo de vuelta, solo el suyo…
Incluso tomando el rol maligno de la historia, nos sirve para hacerle entrar en razón a esa persona que nos lleva a la locura extrema de amor…

TITULO: “Kidnap my heart”

AUTOR: VanniaDel
Banner: Creación de VanniaDel.

Audiencia: PG-13
Categorías: Slash 

Personajes: Bill Kaulitz, Tom Kaulitz
Advertencias: Contenido Adulto, Incesto, Violencia
Extensión: One-Shot
Género: Drama, Romance, Suspenso, Twincest, Universo Alterno
Ocasión: No
Pareja Principal: Bill/Tom
Pareja Secundaria: No
Series: No
Estado Actual: Terminado
Total Capítulos: 1

Kidnap my Heart”

Ahí de nuevo, no lo podía creer, ¿Tan malo era que cada vez que él salía libre lo volvía a coger?

Ya no daba más, mi respiración entrecortada a causa del miedo y esa opresión en mi pecho que me decía que debía continuar, no me ayudaban en nada, solo para aumentar mi desesperación.

Callejones y callejones, solo eso, grises paredes frías y ateridas parecidas a murallas infernales me hacían entrar en pánico, la idea de caer de nuevo me aterraba, pero debía liberarlo, debía ir a buscarlo y partir ambos, esta vez de regreso. Mi abrigo se mecía de un lado a otro a causa de la velocidad que tenía adquirida, mis botas estaban ya empezando a incomodarme, mas sabiendo que uno de sus broches estaba suelto, pero no podía detenerme él estaba en juego.

Berlín me había gustado porque lucía sofisticado y muy tranquilo, pero nunca había pensado que podía encontrarme con tal clase de persona que quería hacerme sufrir por culpa de uno de mis sentimientos reprimidos.

Tomé el siguiente callejón, pero mi mala astucia, me jugó una mala pasada; estaba cerrado, no tenía salida. Giré en 180° en busca del escape, entonces sentí que quien me estaba siguiendo daba un brinco de una de las escaleras y llegaba enfrente de mí.

Di un grito de terror, necesitaba que alguien me ayudara, pero ¿A quién más que a un secuestrador y un ente liberador se les ocurriría estar en tal peligrosa parte de la ciudad?

A nadie, simplemente tendría que jugar todas mis partidas para poder liberarlo, él no se merecía estar cautivo; ¿Por qué lo había secuestrado? Esa era mi duda, no mi preocupación.

Su presencia tan fría y dura me entumeció haciéndome sentir escalofríos. Era mi momento de jugar hasta lo imposible. Con su mano enguantada en negro me cogió de la mandíbula con rudeza haciéndome estrellar contra la pared y podría jurar que me había alzado unos centímetros, de inmediato algunas de mis rastas cayeron por mi rostro, no tenia puesta mi coleta lo que me dificultaba bastante la visión.

No me pareció extraño verle usar un atuendo parecido al mío, podríamos tener pensamientos distintos, pero en la vestimenta éramos casi iguales, un lujoso abrigo negro de cuero, y un cinto con arco de plata no era muy normal poseerlos. Su mirada firme y una leve sonrisa de medio lado, me dejó claro que mi destino estaba por verse. Alzó con descaro una de sus cejas, haciendo levantar aquella pañoleta que cubría su frente y parte de sus trenzas. 

Aquí de nuevo sin salida, Kaulitz— acercó su aliento a mi oído y comencé a respirar jadeante, simplemente su postura me hacia temeroso. Soltó un  poco el agarre y haciendo girar mi rostro para verle, se acercó lentamente hasta no tener más de una pulgada de distancia. Le encantaba saber que tenía cierto dominio en mí, de dárselas de arrogante, cuando era él quien estaba a mis pies.

¿Qué es lo que andas haciendo por aquí?— intenté sacar mi otra mano de debajo de la espalda, pero con su mano libre, fue más hábil dejándolas ambas sobre mi cabeza.

Responde — paseó su mejilla rozando la mía con una sonrisa de acierto. Tragué duro toda la saliva que había producido y desvíe mi mirada; tal vez si conseguía darle un golpe “bajo” podría salir corriendo, pero era hora de enfrentamientos.

Déjalo libre —murmuré, lo consideró una mala palabra, entonces bajó su mano hasta mi cuello y lo apretó, no con mucha fuerza, pero ya estaba preparado por si le decía otra respuesta desagradable en su contra.

¿Tú crees que es así de fácil?, ¿de llegar y pedirlo?— soltó una risita por lo bajo mientras intentaba cerrar los ojos fuertemente y no dejar escapar algún sollozo.

Él no tiene la culpa— fue soltando de a poco mis manos, estando consciente de mis reacciones, y que a la vez quería hablarle sobre él.

¿Cómo lo sabes?— preguntó divertido, claro que lo sabía, o si no estaría luchando de esta manera por su liberación.

Porque nunca piensa antes de actuar— finalmente soltó mis manos, pero me arrinconó contra la pared echándome su cuerpo encima, y su aliento sobre mi cuello; que al instante se vio absuelto de su mano.

¿Y tú eres su madre acaso que lo sabes?— volvió a reír pero con menos ganas, de nuevo cogió mi mandíbula, y lo que me impresionó fue cuya suavidad utilizo.

Es parte de mi y de mi vida, lo conozco— le miré a los ojos y quise transmitirle la poca seguridad que me estaba quedando. Me ponía nervioso la rapidez de sus actos, eso quería decir que en cualquier momento me podía asfixiar o matar con avidez.

Pero que emotivas palabras, lástima que con ellas no puedas librarle, él es mío, desde siempre y tú lo sabes— eso me hacía enloquecer, ¿Por qué no nos dejaba libres?, su insistencia me acobardaba.

Tom, por favor ¿Qué quieres que haga?— mis ojos se aguaron y empecé a parpadear con velocidad para que se fueran y no me dejaran ver como un ingenuo.

Entrégate a mi— aumentó su presión contra mi cuerpo entonces aprovechando la postura de su mano en mi rostro, me besó con profundidad. Me estaba confundiendo, eso era lo que él quería, que estuviera confuso entonces aceptaría su trato.

Eso no es lo correcto, conoces esta historia, desde sus inicios, ninguno tiene cargo de culpa si lo asumes de una vez.

¿A quién le importa lo correcto?— evadió mi comentario empezando a tirar de mi cabello hacia atrás.—Déjalo ir, es indefenso, solo sigue sus latidos. ¿Por qué me haces esto?— dejé escapar un sollozo acompañado de una lágrima negra e involuntaria.

La pregunta debiera hacerla yo— aumentó la fuerza en todas las torturas que estaba aplicando y solo pude soltar un gemido de dolor.

Me duele— sollocé de nuevo casi cayéndome de bruces al suelo, a no ser por su cuerpo cargoseándose contra el mío.

A mi igual, por eso tengo un nuevo trato— nunca le había oído hablar con un toque de angustia, pena y nostalgia, sus ojos estaban brillosos, casi estaba enloqueciendo por mi respuesta a su favor.

Tú no eres de los que cree en la justicia— lloré bajo, dejando de lado toda las salidas que tenía en mi poder, y que eran casi nulas.

No, pero siempre hay una excepción— escondió su rostro en mi cuello, haciéndome temblar, mientras sus manos recorrían generosas cada trozo de mi piel por debajo de la polera. Estaba tan asustado que no podía moverme o reaccionar, solo empuñar las manos y cerrar los ojos.

¿Cuál?— pregunté nervioso, entre lágrimas.—Yo me quedo con él y tú con el mío— negué con la cabeza intentando quitarlo de mi ser, dándole manotazos por donde fueran a caer, no era un trato para nada justo, estaba mal determinada su ofreciente opción, no podíamos abrir paso al comienzo del fin de la historia de esta manera.

No, no, no— le contradecía pensando en que no debía estar en confusión, esto estaba mal, no se podía continuar.

Es tu única oportunidad— repitió  tomándome de los hombros con fuerza, casi enterrándome sus dedos.

Déjalo ir, es inocente, tú no estás pensando bien, ¡la historia!, ¡la historia!— quise crearle consciencia, solo podían escapar sollozos y lloriqueos de mis labios, estaba tan desesperado, solo quería el bien, y de un momento a otro mi destino estaba sobre la mesa, por querer recuperarlo a él  aunque fuese para que se uniera a otro, solo me importaba su felicidad.

Escúchame bien Bill, ¿aceptas, sí o no?— me estaba perturbando con su tono enloquecido, tan desesperado, desquiciado, por sobre todo tan necesitado.

¿Qué ganas con tenerme a mí, si no vendré con sentimientos incluidos?—  fue mi última frase para hacerle entrar en razón.

No me importa, me estas mintiendo y lo sé. No estarías luchando con tanto aprecio por él, para quedártelo y hacerlo infeliz; solo lo dices para convencerte a ti mismo que nuestras vidas están unidas por un lazo más allá del de aquella historia. Entiéndelo. Lo diré solo una vez más, no hay vuelta atrás. ¿Aceptas el trato?—Me rendí ante él y esas paredes que querían consumirme, cayendo de rodillas al suelo llorando entre sus brazos. Todo fin es el inicio de algo nuevo. Y todo comienzo del fin es complicado, pero no imposible de conseguir

Acepto — susurré bajito casi inaudible, pero al parecer Tom si lo había oído, me abrazó con fuerzas, de forma posesiva, y buscó mi rostro por entre las ropas y nuestros seres unidos.— Ahora eres tan mío como yo soy tuyo— sonrió con dulzura y no pude contradecirle, tenía toda la razón, me besó con deseo, pero a la vez amor, quien lo diría, lo había dejado libre a él pero a la vez con un dueño, y el suyo también, y ese dueño era yo. ¿Para qué seguir reprimiendo algo que ya no daba más?  

Quizás Tom no había secuestrado físicamente a mi corazón, “él” : era mi corazón, yo luchaba por su libertad, ya que él se había apropiado simbólicamente del centro de mis sentimientos. Él no se dio por vencido, estaba dispuesto a luchar contra lo que fuera con tal de seguir nuestro amor, casi con la intención de evadir el tema que éramos parte de una gran historia, el lucharía. Fue la primera vez que me había tratado como si le fuera un desconocido y además utilizar la fuerza física, pero tenía un buen motivo, yo estaba fuera de mi cuerpo, imposibilitado, me había hecho comprender que éramos un dúo, al principio fue difícil asumir que mi enamorado estuviera tratándome así, solo por ese sentimiento reprimido.

Tal como decía aquella historia con la cual le había intentado razonar, nosotros éramos hermanos, y para agrandar el complejo, gemelos; ninguno de los dos lo había sabido antes, solo unos días antecesores al encuentro en los callejones, ahí vivíamos, ahí nos conocimos desde pequeños, ahí nos enamoramos, ahí sufrimos, conocimos la verdad, ahí fue donde empezamos nuestro pecado, tal vez el fin de ese comienzo que ya había transcurrido, porque ahí fue donde: “Secuestro mi corazón”

& Fin &

Notas finales: ¿Entendieron?: siii Bill era el loco jejeje, y Tom luchó con todo hasta hacerle volver a la realidad C: ¿Comentarios?, ¿Criticas? todo es Bienvenido =)

DISCLAIMER: Los nombres/imágenes de las celebridades son sólo prestados, no representan a las celebridades en la vida real. No se intenta ofenderlos, ni a sus familias, ni a sus amigos. Los personajes originales y las tramas son propiedades del autor. Es un trabajo de ficción. No se infringe copyright. No se acepta el plagio.

MizukyChan: Administradora del sitio. También escritora y traductora del fandom.

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